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DESPUES DE TODO, SILENCIOS.....
Yo se, yo comprendo, que hay que irse, que hay
que herir entre promesas y lugo curar.
que es la fiesta para hacer las paces y disolviéndonos nos besamos,
nos tocamos, nos mojamos y nos vamos tristes destapando cientos de infiernos...
Nada hay tan claro donde
todos bailan, nada hay tan cierto entre las muecas que dicen y dicen sin decir algo.
Ha pasado el tiempo sedientos
de formas y sin embargo los silencios extraños.
Yo lo noto anudado, sin titubeo, con su exactitud, el
malestar que no cura la voz que no traspasa el cielo,
ese constante aplazamiento que inconmovible ante
nuestros ruegos sigue inerte, desde donde no sabemos, desde donde no será, arrolla... Ridiculizándonos.

TRANSICION
La vida descompone bajo moscas
hasta ser huesos tras los arbustos,
tiza en el asfalto.
Cae el ocaso y de la algarabía
solo quedan raros olores,
los acróbatas que eligieron adornar,
como raras figuras
perdieron la seducción
hundiéndose en sus
carnes,
La vida se va y nos despide
burlándose,
quebrando nuestros dientes
para luego afilarlos,
arando bajo los ojos esos
surcos irreparables,
la vida se va
y nos despide martillando,
obstruyendo,
engañando con sus solecitos
matutinos
donde mas de un tiempo
no sobrevive nada,
y todos respiran hasta
asfixiarse,
arrodillándose,
y todos juntos: rezar,
rogar,
demos gracias,
la vida dice
y el tiempo pasa
y al final de todo
los mas beneficiados
vuelven a ser los gusanos.
EL OTRO
¿Quien soy hoy? Así amanece...
Siento al cruzarme una inquietud, un
deseo de quedarme.
Parezco venir del horizonte, lento, hojeando y la ciudad se confunde con vida, y la
vida a carcajadas hace bromas desde el mostrador.
En el reverso de esta luz siempre un rumor, un
espacio indecible invalidándolo todo.

TENDERLOIN (SAN FRANCISCO)
Muertos moviendo, desnudos crepitando en el desfile del amor, el regreso de las ambulancias sin pistas, cuando
estoy al borde celebro y quiero por lo tanto caricias, ayúdame a dormir noche, de 6 a seis ha pasado meses entre
inciensos sobre sepulturas, ascua astral, Júpiter compacto en pipas, no puede ser mi rostro ese, el rostro del
domingo al mediodía. Sino fueran las doce y tuviera algo que hacer estas malditas sirenas de ambulancia no me
atormentarían con sus lamentos, cómo recobrar a puñetazos el silencio de las calles, cómo destruir con un pico la
vena de los recuerdos sin meterme a la bañera y masturbarme. Hay un horrible olor a cerveza, tan romántico y patético, ideas
de escape, frases cursis de despedida. Si tuviera un perro él a ladridos me convenciera pero no tengo perro, sólo
noches que se relamen con desprecio y en vez de protestar todo me causa una terrible y angustiosa risa.

TERCER PISO
me
amordazo me des-amordazo y cuento hasta tres, incompleto, en una ansia carente, lleno de símbolos que nada dicen e
invento este paraíso de instantes que luego cobra reduciendo mi tiempo a la mitad.
Duermo cansado ante la medianoche, y
despierto cansado ante la mañana entre visiones y nadie responde para comenzar de nuevo, como si hubiese un sentido, despertar,
hacer lo que se supone hacen los que tienen vida,
Un pulso sin nombre Parece estirarnos, Sonidos que chocan.
Cuándo
la calle con mis hermanos, cuándo la noche con las sombras, mirando los números siento náuseas y me duele todo, subiendo,
descendiendo, como en un juego infantil de tobogán.
Abajo está la muerte y espumea, arrincona y todos le
aplauden. abajo las personas son grises, moradas y no hay sol. Al descender del tercer piso inicio mi acercamiento a
la tierra...
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